Aquella mirada se me clava
como un puñal
en mi corazón oxidado.

No hay palabras para sanar
las heridas que el monstruo causó
en tu inocente alma.

Perdí un trozo de mi alma
en aquella terribles batalla
contra mis demonios.

Seguirán pasando la noches,
vendrán otros temores
pero nunca me perdonaré como el miedo
destruyó aquello que parecía
indestructible como un barco
cargado de sueños y pasión.

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