Tiempo.

El tiempo no cura nada
el tiempo lo arranca todo,
llena de arrugas aquello
que creías eterno,
sacude la vida con fuerza.

El tiempo arrasa con todo
viene de lado y te lleva
hasta el infinito mundo del pasado
donde los recuerdos se clavan
afilados como cuchillos en tu alma,
arrancan de tu pecho hasta la última gota
de esperanza y deshidratan tu paz.

El tiempo juega con las palabras
convierte los para siempre en hasta nunca
prostituye tus emociones,
donde antes eras alguien
ahora ya no existes
cuando antes eras tú
ya lo es cualquiera,
y desapareces entre las nubes de recuerdos
porque has desaparecido
y el tiempo no pone carteles
para que te encuentren
cuando te pierdes entre tus miedos
le da igual si vives o mueres
le da igual quien eres
le da igual tu batalla.

El tiempo construye muros
hasta el cielo de tus deseos
para que te quedes fuera
para que se olviden de ti,
pero te abre una puerta
siempre hacia la salida más fácil.

El tiempo no perdona
ni olvida por eso mata
y derrite tu felicidad como hielo
en la boca de un sediento.

El tiempo transforma el todo en nada,
la paz en guerra
el amor en odio
la vida en muerte
el tú en nadie
la esperanza en desconsuelo.

El tiempo quiere tu aire,
tu sangre, tu cartera, tu cabeza,
el tiempo quiere hasta la última
vez que fuiste feliz,
y nadie lo puede parar
porque es eterno e inamovible,
porque es invisible e irreconocible
porque está desde siempre
porque se las sabe todas.

El tiempo te desespera
te hace morder el polvo
y carga con todos tus recuerdos
mientras dispara balas de plata
al corazón de tu memoria.

Huye del tiempo o saldrás
con los pies por delante
en uno
de
sus
golpes.

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Infiernos.

” ¿Ves ese infierno?
Pues lleva mi nombre.”

Bajo a mis infiernos
me siento como en casa,
ahí están mis demonios
parapetados tras las trincheras de mi pensamiento,
esperando para saltar al ruedo
y atacarme, destrozarme, hundirme,
se creen indestructibles
y no ceden ni un centímetro
en el campo de batalla de mi mente
no dudan, son kamikazes sin miedo
dispuestos a morir por la causa
disparan ideas peligrosas a ráfagas
saben que no llevo chaleco antibalas para ellos
y siguen, no ceden
huelen sangre y atacan
su obsesión es mi calma
su obsesión es mi paz
su obsesión es acabar conmigo,
reducirme a la nada
transformar en cenizas el palacio de cristal
que he construido con sudor y lágrimas,
asaltar con fuego los cielos de mi existencia,
poner en duda mis verdades absolutas
y hacerme caer al lodo,
pero me siento cómodo
como en casa
toda una vida luchando contra ellos
toda una vida títere de sus deseos
toda una vida arrastrado al miedo,
pero no pueden
y me odian
y vuelven a por más
no se cansan de perder
ni yo de ganar,
los veo caer vencidos a mi paso
cabizbajos ante la incertidumbre
sobre si volverán a alzarse sobre mí,
acongojados porque quieren
y no pueden
y retornan a su cuartel deshonrados
allí planean cual será su próximo ataque
por sorpresa, organizado o bien calculado
pero no será hoy:
esta noche les he derrotado.

Cuatro minutos y pico.

Arrastrado por el lodo solo busca redención

es la historia que vivimos, surca nuestro dolor,

de entre los gatos, el más pardo,

de entre los leones, el más manso,

de cada cual que se acerca

una pizca de su esencia

no sabe contar ni hasta diez

tampoco cree que lo pueda entender

pero hay algo inexplicable cuando

las letras solas fluyen, se colocan,

dibujan paisajes entre mis manos,

vuelven como un boomerang. Derrotadas.

 

Los enemigos nos castigan con su presencia,

los amigos nos desprecian con su ausencia,

vais a ver todo lo que no podéis tener,

cada uno de los pasos que vais a dar,

las notas de canciones que no entonarás.

Y su mirada, fría, recia y volátil

como una bomba a punto de estallar,

cada verso a punto de romper: tu alma.

 

Maldita la hora que llegaste,

maldita la vida, malditos días,

maldito universo que no hará que vuelva.

No quedan horas ni minutos, solo espacios huecos

en mi alma, todo vuela, todas se van

y entre el vacío: mi existencia pagana,

deshojando el corazón ante cada verso

exponiendo mi alma ante cada paso,

desnudando mi mente, y me canso.

 

Relájate ante el deseo de buscar

el momento adecuado para cruzar

las veinte millas que separan

tus miedos, mis cicatrices y la verdad.

 

 

Amor, tiempo y muerte.

Se reflejaban en el cristal de sus ojos todas las terribles ideas que una vez acompañaron su vida, empañaba su alma el vaho de aquel recuerdo que se le clavaba cuando las manillas de su corazón marcaban el momento eterno que se desvaneció como arena entre los dedos del destino.

Amor, tiempo y muerte como forma de vida, adornada por las sonrisas perennes y las miradas cómplices que huyeron de la cárcel para encontrar un lugar mejor donde no había dolor, y el sufrimiento se transformó en pájaros de seda que volaban alto entre las nubes blancas que dormían en el mar de aquellos ojos.

La sábana de su sonrisa escondía el terrible secreto de su corazón, el ímpetu etéreo, alcanzado por la vanidad humana tratando de mantener la eternidad que da lo único, aquello que es para siempre.

Amor, tiempo y muerte como forma de vida, adoctrinando a nuestros miedos para poder saltar al vacío, y en ese momento cuando se abre el paracaídas, el aire puro de la verdad riegue nuestros marchitos pulmones deseosos de calor y al aterrizar no exista nada, salvo tu frente a la vida.

Flotaron nubes negras y sobre el océano del pasado se hallaban esparcidos las decisiones que no tomamos cuando debimos, de las que huimos y no quisimos saber, cuando mandamos a la horca a nuestros temores y dejamos todo en manos de unos campesinos hambrientos de victorias y sedientos de amor.

Amor, tiempo y muerte como forma de vida.

Que el mañana nos pille confesados y hagan olvidar nuestros pecados, los errores imperdonables que lastran nuestra existencia, bajo el sol que ilumina cada día nuestros pasos ante el devenir oscuro de cada momento elegido con sabiduría para saltarnos las leyes divinas de cada corazón caído por la falta de la luz pura y sanadora que da el amor.

Amor, tiempo y muerte como el corazón que se tropieza con una mirada.

Amor, tiempo y muerte como la electricidad que recorre tu cuerpo cuando vives con intensidad cada momento.

Amor, tiempo y muerte como motivos de guerra y razones para la paz.

Amor, tiempo y muerte como un beso del pasado que no volverá.

¿Recuerdas la última vez que miraste el reloj?

¿Recuerdas la última vez que fuiste guiado por tu corazón?

¿Recuerdas la última vez que dejaste de vivir?

Amor, tiempo y muerte. 

 

Feminismo.

58d6f5514a250.imageEsta imagen de 1915 es una fotografía icónica de la lucha por la igualdad, en ella las sufragistas norteamericanas reclamaban el derecho al voto y el final de la represión hacia sus compañeras que valerosamente luchaban por este derecho. Desde entonces se han conseguido muchos avances gracias a lucha feminista pero desgraciadamente todavía queda mucho camino por recorrer para que exista igualdad absoluta.

A diario vemos en los medios de comunicación como se trata a la mujer como un objeto, donde se culpabiliza a la víctima e incluso se tratan como simples cifras a las victimas del terrorismo machista. También en el mundo laboral la discriminación contra la mujer es mucho más marcada, donde existen diferencias salariales intolerables. Todavía son muchos los frentes en los que la sociedad en su conjunto debemos luchar para conseguir que no existan diferencias ni discriminación alguna, y la igualdad sea una realidad.

Ser feminista o defender la causa feminista es un proceso de aprendizaje para el cual solo es necesario observar nuestro día a día y así comprender que salvo contadas excepciones vivimos en una sociedad donde la discriminación hacia la mujer está presente en muchos ámbitos y de muy diferentes formas.

 

 

Ansiedad

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Esta acertada imagen trata de representar a la ansiedad. La ansiedad hace que veas la realidad distorsionada, te llena la cabeza de pensamientos incoherentes, te nubla el sentido. Hace que te alejes de lo bueno que hay en la vida; te rompe en mil pedazos hasta hacerte desaparecer. Agarra aquello que más quieres y lo destruye hasta reducirlo a cenizas, después te juzga, te castiga y te tortura por ello. La ansiedad es como el diablo, su mejor arma es invitarte a pensar que no existe, es una batalla continua en la que casi siempre gana.

Por las noches.

Cuando cae la noche, la realidad se transforma. Las almas mutan hacia su punto de fascinación óptimo buscando todo aquello que se les escapa durante el día.

Revolotean entre los recuerdos, tratando de zafarse de aquello que las arrastra al lodo. Huyen de lo mundano para alcanzar la cumbre de sus deseos representados por los momentos donde lo idóneo y lo real coinciden. Es en la oscuridad cuando aparecen de la nada las figuras ocultas tras el muro de lo cotidiano, allí consiguen su objetivo: descansar de la decadencia impregnada de absurdo en la que viven durante el día.

Por las noches, todos los gatos son pardos, todo lo que vemos es real, se caen las máscaras, aparecen los monstruos, vuela la imaginación, y florecen las mentiras.