Explosión.

Guardo un verso en la recámara
que te hará temblar.

Euforia inocua que vuela sobre las cuevas,
pasión de demonios invisibles
construidos entre las verdades a medias
las mentiras piadosas
y las miradas de pena.

¡Ay la pena!

Que viene y se va
que se lo lleva todo
que aparece de la nada
y construye una realidad paralela
superpuesta a tus ojos intensos
y se fueron para siempre.

¡Ay sus ojos!

Brillantes, cargados de fuerza
volátiles como la dinamita
explosivos como su alma
teñidos de realeza
busqué redención en ellos
y no la encontré.

¡Ay la redención!

Que me perdonen las musas
porque no sé qué hago
ni a dónde voy
quizás ese es el secreto
saber demasiado es perjudicial
conocer los códigos de lanzamiento
de la bomba interior que llevamos
y hacerla explotar.

¡Ay la explosión!

Que hace desaparecer todo
deja rastro en el corazón
que no cicatriza y pasa el tiempo
la musa ya no está
se me olvida el sabor de su piel
y los versos desaparecen entre la maleza
tratando de construir una realidad alternativa
porque nada pasa, todo se desvanece
y aquí sigo esperando una señal del cielo
una nueva estrella fugaz que me inspire.

¡Ay la musa!

¡Ay!

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Costuras.

Estoy tan roto que no sé por dónde coserme,
el fuego interior lo inunda todo y me ahogo
entre las imágenes de mi mente
y el pasado dorado que no volverá.

Estoy tan roto que no sé por dónde salvarme,
las sombras crecen de todos los rincones
se abalanzan sobre la soledad aparente
y absorben toda posibilidad de paz.

Estoy tan roto que no sé cómo olvidarme,
de los sábados de pasión
los domingos de resurrección
y la gloria infinita de su piel.

Estoy tan roto que no sé cómo mirarme,
al final de la botella
sobre las hojas marchitas
dentro de su recuerdo.

Estoy tan roto que no sé cómo curarme,
un nuevo dolor me atraviesa
desde el centro de mi alma
hasta el final de la esperanza.

Estoy tan roto que no sé cuándo aceptarme,
como una parte del pasado
como un sueño abandonado
como un verso olvidado.

Revolución.

Volarán los muros del mundo
caerán las fronteras del Universo
desaparecerán los miedos de nuestra matria,
caerán arrodillados los enemigos del pueblo
no habrá paz para los malditos
ni guerra para los justos,
de sus ojos nacerá la esperanza
la electricidad de su piel sobrecargará la verdad
las mentiras no volverán a ser ciertas,
resurgirá un nuevo orden del corazón herido
cicatrizará todo el sufrimiento.

La revolución de las almas guiará la vida
de los siempre derrotados,
el bando de los desafortunados
se alzará de entre las cenizas
y no verás más banderas
ni juicios entre iguales.

Las balas del resentimiento
no nos harán daño,
seremos salvados por una fuerza superior
por un poder infinito,
no habrá más sufrimiento ni tristeza
huirán nuestros enemigos aterrados
a manos de un ejército victorioso
armado de pasión volátil
y cabalgando sobre la intensidad.

Hay un francotirador
apuntando al centro de mi mente
escondido entre la bruma de tu recuerdo
esperando el momento adecuado
para realizar un disparo certero
y hacer volar por los aires a un corazón maldito.

Y es que en tiempos de nostalgia
hipocresía y apatía:
amar es un acto revolucionario.

 

Tiempo.

El tiempo no cura nada
el tiempo lo arranca todo,
llena de arrugas aquello
que creías eterno,
sacude la vida con fuerza.

El tiempo arrasa con todo
viene de lado y te lleva
hasta el infinito mundo del pasado
donde los recuerdos se clavan
afilados como cuchillos en tu alma,
arrancan de tu pecho hasta la última gota
de esperanza y deshidratan tu paz.

El tiempo juega con las palabras
convierte los para siempre en hasta nunca
prostituye tus emociones,
donde antes eras alguien
ahora ya no existes
cuando antes eras tú
ya lo es cualquiera,
y desapareces entre las nubes de recuerdos
porque has desaparecido
y el tiempo no pone carteles
para que te encuentren
cuando te pierdes entre tus miedos
le da igual si vives o mueres
le da igual quien eres
le da igual tu batalla.

El tiempo construye muros
hasta el cielo de tus deseos
para que te quedes fuera
para que se olviden de ti,
pero te abre una puerta
siempre hacia la salida más fácil.

El tiempo no perdona
ni olvida por eso mata
y derrite tu felicidad como hielo
en la boca de un sediento.

El tiempo transforma el todo en nada,
la paz en guerra
el amor en odio
la vida en muerte
el tú en nadie
la esperanza en desconsuelo.

El tiempo quiere tu aire,
tu sangre, tu cartera, tu cabeza,
el tiempo quiere hasta la última
vez que fuiste feliz,
y nadie lo puede parar
porque es eterno e inamovible,
porque es invisible e irreconocible
porque está desde siempre
porque se las sabe todas.

El tiempo te desespera
te hace morder el polvo
y carga con todos tus recuerdos
mientras dispara balas de plata
al corazón de tu memoria.

Huye del tiempo o saldrás
con los pies por delante
en uno
de
sus
golpes.

Infiernos.

” ¿Ves ese infierno?
Pues lleva mi nombre.”

Bajo a mis infiernos
me siento como en casa,
ahí están mis demonios
parapetados tras las trincheras de mi pensamiento,
esperando para saltar al ruedo
y atacarme, destrozarme, hundirme,
se creen indestructibles
y no ceden ni un centímetro
en el campo de batalla de mi mente
no dudan, son kamikazes sin miedo
dispuestos a morir por la causa
disparan ideas peligrosas a ráfagas
saben que no llevo chaleco antibalas para ellos
y siguen, no ceden
huelen sangre y atacan
su obsesión es mi calma
su obsesión es mi paz
su obsesión es acabar conmigo,
reducirme a la nada
transformar en cenizas el palacio de cristal
que he construido con sudor y lágrimas,
asaltar con fuego los cielos de mi existencia,
poner en duda mis verdades absolutas
y hacerme caer al lodo,
pero me siento cómodo
como en casa
toda una vida luchando contra ellos
toda una vida títere de sus deseos
toda una vida arrastrado al miedo,
pero no pueden
y me odian
y vuelven a por más
no se cansan de perder
ni yo de ganar,
los veo caer vencidos a mi paso
cabizbajos ante la incertidumbre
sobre si volverán a alzarse sobre mí,
acongojados porque quieren
y no pueden
y retornan a su cuartel deshonrados
allí planean cual será su próximo ataque
por sorpresa, organizado o bien calculado
pero no será hoy:
esta noche les he derrotado.

Cuatro minutos y pico.

Arrastrado por el lodo solo busca redención

es la historia que vivimos, surca nuestro dolor,

de entre los gatos, el más pardo,

de entre los leones, el más manso,

de cada cual que se acerca

una pizca de su esencia

no sabe contar ni hasta diez

tampoco cree que lo pueda entender

pero hay algo inexplicable cuando

las letras solas fluyen, se colocan,

dibujan paisajes entre mis manos,

vuelven como un boomerang. Derrotadas.

 

Los enemigos nos castigan con su presencia,

los amigos nos desprecian con su ausencia,

vais a ver todo lo que no podéis tener,

cada uno de los pasos que vais a dar,

las notas de canciones que no entonarás.

Y su mirada, fría, recia y volátil

como una bomba a punto de estallar,

cada verso a punto de romper: tu alma.

 

Maldita la hora que llegaste,

maldita la vida, malditos días,

maldito universo que no hará que vuelva.

No quedan horas ni minutos, solo espacios huecos

en mi alma, todo vuela, todas se van

y entre el vacío: mi existencia pagana,

deshojando el corazón ante cada verso

exponiendo mi alma ante cada paso,

desnudando mi mente, y me canso.

 

Relájate ante el deseo de buscar

el momento adecuado para cruzar

las veinte millas que separan

tus miedos, mis cicatrices y la verdad.

 

 

Amor, tiempo y muerte.

Se reflejaban en el cristal de sus ojos todas las terribles ideas que una vez acompañaron su vida, empañaba su alma el vaho de aquel recuerdo que se le clavaba cuando las manillas de su corazón marcaban el momento eterno que se desvaneció como arena entre los dedos del destino.

Amor, tiempo y muerte como forma de vida, adornada por las sonrisas perennes y las miradas cómplices que huyeron de la cárcel para encontrar un lugar mejor donde no había dolor, y el sufrimiento se transformó en pájaros de seda que volaban alto entre las nubes blancas que dormían en el mar de aquellos ojos.

La sábana de su sonrisa escondía el terrible secreto de su corazón, el ímpetu etéreo, alcanzado por la vanidad humana tratando de mantener la eternidad que da lo único, aquello que es para siempre.

Amor, tiempo y muerte como forma de vida, adoctrinando a nuestros miedos para poder saltar al vacío, y en ese momento cuando se abre el paracaídas, el aire puro de la verdad riegue nuestros marchitos pulmones deseosos de calor y al aterrizar no exista nada, salvo tu frente a la vida.

Flotaron nubes negras y sobre el océano del pasado se hallaban esparcidos las decisiones que no tomamos cuando debimos, de las que huimos y no quisimos saber, cuando mandamos a la horca a nuestros temores y dejamos todo en manos de unos campesinos hambrientos de victorias y sedientos de amor.

Amor, tiempo y muerte como forma de vida.

Que el mañana nos pille confesados y hagan olvidar nuestros pecados, los errores imperdonables que lastran nuestra existencia, bajo el sol que ilumina cada día nuestros pasos ante el devenir oscuro de cada momento elegido con sabiduría para saltarnos las leyes divinas de cada corazón caído por la falta de la luz pura y sanadora que da el amor.

Amor, tiempo y muerte como el corazón que se tropieza con una mirada.

Amor, tiempo y muerte como la electricidad que recorre tu cuerpo cuando vives con intensidad cada momento.

Amor, tiempo y muerte como motivos de guerra y razones para la paz.

Amor, tiempo y muerte como un beso del pasado que no volverá.

¿Recuerdas la última vez que miraste el reloj?

¿Recuerdas la última vez que fuiste guiado por tu corazón?

¿Recuerdas la última vez que dejaste de vivir?

Amor, tiempo y muerte.