Sobre Cataluña.

La situación política y social en la que se encuentra Cataluña tras el referéndum fallido del primero de Octubre, y la aplicación del artículo 155, plantea un serio debate a nivel nacional sobre si la actual Constitución, tal y como está, sigue siendo útil para problemas territoriales de este tipo. En otras palabras, es importante plantearse si la solución a un incendio como el generado a partir de la Declaración Unilateral de Independencia es intentar extinguirlo con más fuego o con agua.

Hasta ahora la actuación del Gobierno español al respecto ha sido la de mirar hacia otro lado hasta que el problema ha sido de tal magnitud que no quedaba más respuesta que la aplicación del artículo 155 de la CE. Sin embargo, esto solo ha servido para generar una sensación de derrota en la sociedad catalana, donde no me cabe la menor duda, el número de personas a favor de la independencia ha aumentado en los últimos meses por la terrible actitud del Gobierno español.

Nos enfrentamos a un complejo escenario el cual requiere medidas consensuadas por el conjunto de la sociedad española. Es por ello que los partidos autodenominados constitucionalistas harían bien en plantearse una reforma de la Constitución que diera cabida al mayor deseo de autogobierno existente en algunas regiones de España, que ha crecido en la última década, y asimismo plantear soluciones a situaciones como la vivida en Cataluña, de forma que en nuestra Constitución se incluyeran procedimientos a través de los cuales si una Comunidad Autónoma se planteara su continuidad dentro del Estado, ésta tuviera una serie de mecanismos a través de los cuales sus ciudadanos pudieran expresar su posición al respecto. Pero deben ser todos los españoles quienes decidan mediante una votación sobre la reforma constitucional si este tipo de procedimientos pudieran tener lugar, y de esta forma evitar la bochornosa imagen que España ha dado al exterior durante unos meses en los que la política y el diálogo fueron sustituidos en ambas partes por el fanatismo y el nacionalismo más rancio.

 

 

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Control

Me han quitado mi bolígrafo de escribir,
iba a pasar el control del aeropuerto
y me lo han tirado,
no era un bolígrafo bueno, no era
un bolígrafo caro, pero era el mejor
bolígrafo de escribir que he tenido nunca,
pero ahora no está y tengo que
usar mis dedos sobre esta pantalla
brillante que no dice nada;
mi bolígrafo no era un arma
no iba a secuestrar el avión,
ni a matar a nadie pero
ahora tengo que teclear antes
de que la torre de control de la
orden de volar a estos versos.

Mi bolígrafo no asesinó
a nadie, sin embargo cada vez
que lo uso hace despertar
de sus tumbas a los poetas
viejos que ven como su mundo
se desvanece mientras se estremecen
por las mentiras escondidas
entre mis versos.

Arrugados.

Arrugadas como pasas viven,
entre los arbustos de imaginación
todas esas palabras ralas
que parece no tienen explicación.

Se estorban unas a otras,
tratan de llamar mi atención
observan cual será mi paso
desean formar parte de mi elección.

Algunas viejas y apalancadas,
pierden toda su motivación
otras algo más novedosas
se alzan firmes sin pedir perdón.

No creo en los versos anquilosados,
ni tampoco en la fácil inspiración
solo entiendo de duro trabajo
por eso mis versos huelen a construcción.

Repartidas por mi mente pasean,
intentan huir por los poros de mi colchón
necesito que se relajen un poco
o se convertirán en mi perdición.

Me permito desafiarlas,
están obligadas a luchar hasta la rendición
si quieren ser elegidas
y participar en la próxima función.

Casi las siento correr,
por los rincones de mi habitación
nunca están contentas
las mando pensar al rincón.

Todas me miran fríamente,
como esperando redención
pero no saben que esto
solo es una nueva canción.

Trucos de magia

Dime qué ves aquí,
pues no es lo que parece
a pesar de lo que dicen
nunca es tan brillante el verde
ni tan oscuro el negro.

Tengo mil trucos en mi chistera
vas a disfrutarlos todos
de principio a fin de la función
en realidad lo hago por mí
aunque si lo disfrutas mejor.

Saco una moneda de mi bolsillo
en ella están los amores perdidos
por miedo a enfrentarse al mundo
cobarde que nos rodea
nunca es buen momento.

Mira como levita la carta
donde escribí tu nombre
entre versos escondido
para que no lo encontrara
ni el más ávido de los espías.

Sumerge tu alma en el humo
que nos embauca con mentiras
siempre dulce, siempre duro
cuando se tratar de vivir:
aquí está mi truco.

Cuando no nos quede nada

Cuando no nos quede nada
seremos las cenizas de nuestros miedos,
espantados por la luz que fluye de sus ojos
pintando de pasión el alma de un poeta cualquiera
a quien le regalaron una segunda oportunidad.

Cuando no nos quede nada
convertiremos las heridas de amor
en felicidad construida desde el corazón,
repleta de versos exactos para definir
aquello que alguna vez fuimos.

Cuando no nos quede nada
alzaremos nuestras banderas allí,
donde nadie pensó que llegaríamos,
pues habremos conseguido revertirlo
y ahora estamos convencidos de todo,
aunque a veces duela.

Cuando no nos quede nada
huiremos de este lugar tenebroso,
donde nunca fuimos aceptados
por ser diferentes al resto,
jamás entenderán lo que somos.

Cuando no nos quede nada
lucharemos por todo lo que perdimos,
sin miedo a perecer en la batalla,
pues la gloria está destinada a los valientes,
los perdedores siempre se olvidan.

Cuando no nos quede nada
solo tendré la tierra que pisaste,
pero con eso me basta para perseguir
todos los deseos que tuve
y nunca pudimos vivir.

Una nueva estrofa

Cada vez que abres los ojos
es una nueva estrofa.

Siempre que besas por primera vez
es una nueva estrofa.

Cuando encuentras esa sonrisa
es una nueva estrofa.

Cada día que consigues sobrevivir
es una nueva estrofa.

Siempre que reclamas su amor
es una nueva estrofa.

Cuando la distancia se hace insostenible
es una nueva estrofa.

Cada dolor que te produce no tenerla
es una nueva estrofa.

Siempre que recuerdas como era
es una nueva estrofa.

Cuando olvidas su increíble perfume
es una nueva estrofa.

Cada paso que das sin miedo
es una nueva estrofa.

Siempre que terminas un poema
es una nueva estrofa.

Cuando no sabes cómo superarlo
es una nueva estrofa.

Cada segundo de tu vida
es como un verso.

Siempre que luches por ella
es como una nueva estrofa.

Cuando no aparezca la alegría
es cuando encontrarás tu poema.

Una batalla

Cada vez que me siento ante la página en blanco
siento que es una batalla
para conseguir expresar
con algunas palabras
todo lo que llevo dentro,
sin abandonar la esencia
de aquello que define a la poesía
como un arte inmortal, universal
para todos accesible
incluido para un cualquiera como yo,
por eso cada derrota
la sufro como un puñal en el alma,
cada segundo sin inspiración
es una tortura inmoral
a la que me debo enfrentar
pues la poesía te abandona
y te deja atrás
si no la tratas como se merece,
es exigente, abrumadora
por eso hay que matar por ella,
parece que esta batalla
la he ganado,
por ahora.