Feminismo.

58d6f5514a250.imageEsta imagen de 1915 es una fotografía icónica de la lucha por la igualdad, en ella las sufragistas norteamericanas reclamaban el derecho al voto y el final de la represión hacia sus compañeras que valerosamente luchaban por este derecho. Desde entonces se han conseguido muchos avances gracias a lucha feminista pero desgraciadamente todavía queda mucho camino por recorrer para que exista igualdad absoluta.

A diario vemos en los medios de comunicación como se trata a la mujer como un objeto, donde se culpabiliza a la víctima e incluso se tratan como simples cifras a las victimas del terrorismo machista. También en el mundo laboral la discriminación contra la mujer es mucho más marcada, donde existen diferencias salariales intolerables. Todavía son muchos los frentes en los que la sociedad en su conjunto debemos luchar para conseguir que no existan diferencias ni discriminación alguna, y la igualdad sea una realidad.

Ser feminista o defender la causa feminista es un proceso de aprendizaje para el cual solo es necesario observar nuestro día a día y así comprender que salvo contadas excepciones vivimos en una sociedad donde la discriminación hacia la mujer está presente en muchos ámbitos y de muy diferentes formas.

 

 

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Sobre Cataluña.

La situación política y social en la que se encuentra Cataluña tras el referéndum fallido del primero de Octubre, y la aplicación del artículo 155, plantea un serio debate a nivel nacional sobre si la actual Constitución, tal y como está, sigue siendo útil para problemas territoriales de este tipo. En otras palabras, es importante plantearse si la solución a un incendio como el generado a partir de la Declaración Unilateral de Independencia es intentar extinguirlo con más fuego o con agua.

Hasta ahora la actuación del Gobierno español al respecto ha sido la de mirar hacia otro lado hasta que el problema ha sido de tal magnitud que no quedaba más respuesta que la aplicación del artículo 155 de la CE. Sin embargo, esto solo ha servido para generar una sensación de derrota en la sociedad catalana, donde no me cabe la menor duda, el número de personas a favor de la independencia ha aumentado en los últimos meses por la terrible actitud del Gobierno español.

Nos enfrentamos a un complejo escenario el cual requiere medidas consensuadas por el conjunto de la sociedad española. Es por ello que los partidos autodenominados constitucionalistas harían bien en plantearse una reforma de la Constitución que diera cabida al mayor deseo de autogobierno existente en algunas regiones de España, que ha crecido en la última década, y asimismo plantear soluciones a situaciones como la vivida en Cataluña, de forma que en nuestra Constitución se incluyeran procedimientos a través de los cuales si una Comunidad Autónoma se planteara su continuidad dentro del Estado, ésta tuviera una serie de mecanismos a través de los cuales sus ciudadanos pudieran expresar su posición al respecto. Pero deben ser todos los españoles quienes decidan mediante una votación sobre la reforma constitucional si este tipo de procedimientos pudieran tener lugar, y de esta forma evitar la bochornosa imagen que España ha dado al exterior durante unos meses en los que la política y el diálogo fueron sustituidos en ambas partes por el fanatismo y el nacionalismo más rancio.