Cuando no nos quede nada

Cuando no nos quede nada
seremos las cenizas de nuestros miedos,
espantados por la luz que fluye de sus ojos
pintando de pasión el alma de un poeta cualquiera
a quien le regalaron una segunda oportunidad.

Cuando no nos quede nada
convertiremos las heridas de amor
en felicidad construida desde el corazón,
repleta de versos exactos para definir
aquello que alguna vez fuimos.

Cuando no nos quede nada
alzaremos nuestras banderas allí,
donde nadie pensó que llegaríamos,
pues habremos conseguido revertirlo
y ahora estamos convencidos de todo,
aunque a veces duela.

Cuando no nos quede nada
huiremos de este lugar tenebroso,
donde nunca fuimos aceptados
por ser diferentes al resto,
jamás entenderán lo que somos.

Cuando no nos quede nada
lucharemos por todo lo que perdimos,
sin miedo a perecer en la batalla,
pues la gloria está destinada a los valientes,
los perdedores siempre se olvidan.

Cuando no nos quede nada
solo tendré la tierra que pisaste,
pero con eso me basta para perseguir
todos los deseos que tuve
y nunca pudimos vivir.

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Una nueva estrofa

Cada vez que abres los ojos
es una nueva estrofa.

Siempre que besas por primera vez
es una nueva estrofa.

Cuando encuentras esa sonrisa
es una nueva estrofa.

Cada día que consigues sobrevivir
es una nueva estrofa.

Siempre que reclamas su amor
es una nueva estrofa.

Cuando la distancia se hace insostenible
es una nueva estrofa.

Cada dolor que te produce no tenerla
es una nueva estrofa.

Siempre que recuerdas como era
es una nueva estrofa.

Cuando olvidas su increíble perfume
es una nueva estrofa.

Cada paso que das sin miedo
es una nueva estrofa.

Siempre que terminas un poema
es una nueva estrofa.

Cuando no sabes cómo superarlo
es una nueva estrofa.

Cada segundo de tu vida
es como un verso.

Siempre que luches por ella
es como una nueva estrofa.

Cuando no aparezca la alegría
es cuando encontrarás tu poema.

Una batalla

Cada vez que me siento ante la página en blanco
siento que es una batalla
para conseguir expresar
con algunas palabras
todo lo que llevo dentro,
sin abandonar la esencia
de aquello que define a la poesía
como un arte inmortal, universal
para todos accesible
incluido para un cualquiera como yo,
por eso cada derrota
la sufro como un puñal en el alma,
cada segundo sin inspiración
es una tortura inmoral
a la que me debo enfrentar
pues la poesía te abandona
y te deja atrás
si no la tratas como se merece,
es exigente, abrumadora
por eso hay que matar por ella,
parece que esta batalla
la he ganado,
por ahora.

 

Nunca

Nunca deberías hacer esto,
contar tus más profundos pensamientos
quedas expuesto a tus enemigos:
saben tus temores
saben dónde atacar
saben cómo herirte
saben qué hacer cuando llegue el día
saben todo sobre ti
saben hasta donde puedes llegar
saben quién te importa
saben cuándo vas a caer
pero jamás sabrán
aquello
que
me
hace
inmortal.

Naufragio

Aquella mirada se me clava
como un puñal
en mi corazón oxidado.

No hay palabras para sanar
las heridas que el monstruo causó
en tu inocente alma.

Perdí un trozo de mi alma
en aquella terribles batalla
contra mis demonios.

Seguirán pasando la noches,
vendrán otros temores
pero nunca me perdonaré como el miedo
destruyó aquello que parecía
indestructible como un barco
cargado de sueños y pasión.

Muros.

Hay muros que parten almas,
rompen vidas por la mitad,
y rasgan la piel hasta hacer
profundas heridas.

Hay muros que construyen prisiones,
donde debería haber libertad,
ya no quedan prados verdes:
todo es oscuridad.

Hay muros que asesinan sueños,
cuando no queda esperanza
para caminar por la tierra;
tendremos que asaltarlos.

Hay muros que no deberían existir,
pues no hay bien ni mal que separar,
solo miedos de los que huir
sin mirar atrás.

Hay muros que deberíamos construir,
para encerrar dentro las mentiras
que nos están esperando
a la vuelta de la esquina.

Mariano, Mariano.

Mariano Mariano,
tu Gobierno has formado
a algunos te has cargado,
los nuevos son viejos
y los viejos son los de siempre.

Mariano Mariano,
no muchos te votaron
sin embargo has ganado,
escondido tras el Marca
a Presidente has llegado.

Mariano Mariano,
en la Moncloa estás sentado
mientras otros se chillan,
ahí estás tú fumando
y al infinito mirando.

Mariano Mariano,
hombres con bigote han entrado
y apellidos sinuosos, recargados,
parecen mirar al pasado
no se han enterado.

Mariano Mariano,
absorto ante la muerte del rosal,
sonriendo al ver como se pudre
pues nunca fue regado,
por un puño firme.