Una batalla

Cada vez que me siento ante la página en blanco
siento que es una batalla
para conseguir expresar
con algunas palabras
todo lo que llevo dentro,
sin abandonar la esencia
de aquello que define a la poesía
como un arte inmortal, universal
para todos accesible
incluido para un cualquiera como yo,
por eso cada derrota
la sufro como un puñal en el alma,
cada segundo sin inspiración
es una tortura inmoral
a la que me debo enfrentar
pues la poesía te abandona
y te deja atrás
si no la tratas como se merece,
es exigente, abrumadora
por eso hay que matar por ella,
parece que esta batalla
la he ganado,
por ahora.

 

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Nunca

Nunca deberías hacer esto,
contar tus más profundos pensamientos
quedas expuesto a tus enemigos:
saben tus temores
saben dónde atacar
saben cómo herirte
saben qué hacer cuando llegue el día
saben todo sobre ti
saben hasta donde puedes llegar
saben quién te importa
saben cuándo vas a caer
pero jamás sabrán
aquello
que
me
hace
inmortal.

Naufragio

Aquella mirada se me clava
como un puñal
en mi corazón oxidado.

No hay palabras para sanar
las heridas que el monstruo causó
en tu inocente alma.

Perdí un trozo de mi alma
en aquella terribles batalla
contra mis demonios.

Seguirán pasando la noches,
vendrán otros temores
pero nunca me perdonaré como el miedo
destruyó aquello que parecía
indestructible como un barco
cargado de sueños y pasión.

Muros.

Hay muros que parten almas,
rompen vidas por la mitad,
y rasgan la piel hasta hacer
profundas heridas.

Hay muros que construyen prisiones,
donde debería haber libertad,
ya no quedan prados verdes:
todo es oscuridad.

Hay muros que asesinan sueños,
cuando no queda esperanza
para caminar por la tierra;
tendremos que asaltarlos.

Hay muros que no deberían existir,
pues no hay bien ni mal que separar,
solo miedos de los que huir
sin mirar atrás.

Hay muros que deberíamos construir,
para encerrar dentro las mentiras
que nos están esperando
a la vuelta de la esquina.

Mariano, Mariano.

Mariano Mariano,
tu Gobierno has formado
a algunos te has cargado,
los nuevos son viejos
y los viejos son los de siempre.

Mariano Mariano,
no muchos te votaron
sin embargo has ganado,
escondido tras el Marca
a Presidente has llegado.

Mariano Mariano,
en la Moncloa estás sentado
mientras otros se chillan,
ahí estás tú fumando
y al infinito mirando.

Mariano Mariano,
hombres con bigote han entrado
y apellidos sinuosos, recargados,
parecen mirar al pasado
no se han enterado.

Mariano Mariano,
absorto ante la muerte del rosal,
sonriendo al ver como se pudre
pues nunca fue regado,
por un puño firme.