Explosión.

Guardo un verso en la recámara
que te hará temblar.

Euforia inocua que vuela sobre las cuevas,
pasión de demonios invisibles
construidos entre las verdades a medias
las mentiras piadosas
y las miradas de pena.

¡Ay la pena!

Que viene y se va
que se lo lleva todo
que aparece de la nada
y construye una realidad paralela
superpuesta a tus ojos intensos
y se fueron para siempre.

¡Ay sus ojos!

Brillantes, cargados de fuerza
volátiles como la dinamita
explosivos como su alma
teñidos de realeza
busqué redención en ellos
y no la encontré.

¡Ay la redención!

Que me perdonen las musas
porque no sé qué hago
ni a dónde voy
quizás ese es el secreto
saber demasiado es perjudicial
conocer los códigos de lanzamiento
de la bomba interior que llevamos
y hacerla explotar.

¡Ay la explosión!

Que hace desaparecer todo
deja rastro en el corazón
que no cicatriza y pasa el tiempo
la musa ya no está
se me olvida el sabor de su piel
y los versos desaparecen entre la maleza
tratando de construir una realidad alternativa
porque nada pasa, todo se desvanece
y aquí sigo esperando una señal del cielo
una nueva estrella fugaz que me inspire.

¡Ay la musa!

¡Ay!

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